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1 Febrero 2020 - Historia

La comunidad como puente para un mejor servicio de salud

 “… Esa parte es la que enriquece, el aporte de la comunidad hacia nosotros es una fortaleza: la participación, la movilización comunitaria.  Eso es potente y no tienen precio…Que la misma comunidad busque el servicio es nuestro fin último…”

Carlos Alberto Gallego (CG).

 

Carlos Gallego es el Coordinador de promoción y educación en salud, en la Jefatura del área de salud Ixil, del Ministerio de Salud (MSPAS). Desde hace un año está coordinando la implementación de la metodología PDQ, impulsada por el programa MCSP (Proyecto de supervivencia materno infantil, por sus siglas en inglés) de Save the Children, la cual busca mejorar la calidad y accesibilidad de los servicios de salud y nutrición, a través del involucramiento de las comunidades en la priorización de necesidades y el desarrollo de planes de acción.

 

“La comunidad participa cuando hay un fin en común y vamos a hace algo por todos” (CG).

 

La metodología tiene 4 fases:

Fase 1

Creación del apoyo

Consiste en identificar a los distintos actores comunitarios involucrados en el área de salud.  Entre ellos están el Consejo Comunitario de Desarrollo, la comisión de salud de la Alcaldía, los líderes y terapeutas comunitarios de todas las especialidades (comadronas, curanderos, etc.). Carlos asegura que en esta fase hay que tener mucho cuidado de no dejar fuera a ningún actor y aprovechar toda la sabiduría comunitaria recogida en quienes todavía hacen uso de las prácticas consuetudinarias y ancestrales de curación. Para lograr objetivos comunes, es necesario que toda la comunidad se sienta representada por las personas en quienes han depositado su credibilidad y confianza, de ello depende la pertinencia y aceptabilidad de los servicios.

“…Pienso que esa es la riqueza, para que sea un hecho la participación de la comunidad y que aporta mucho al sistema de salud …” (CG).

Fase 2

Explorando la calidad

En esta fase se averigua cómo entienden la calidad las personas de la comunidad y quiénes prestan el servicio de salud.  Es en la etapa en la que se descubre qué necesidades tienen los diferentes grupos etarios: mujeres, hombres, niños, niñas, adolescentes y adultos mayores.

 

Fase 3

Elaborar un plan de trabajo comunitario

Con la información recogida en la fase anterior, se categorizan y priorizan los principales problemas y se elije un comité que trabajará en el plan de mejora de la calidad.

 

Fase 4

Trabajar juntos

El comité elegido, junto con el personal del MSPAS analiza los problemas y las posibles soluciones y desarrolla un plan de acción.

Según afirma Carlos, la estrecha relación con las comunidades los ha ayudado a descubrir el origen de algunos de los problemas de salud. Muchos tienen su causa en inconvenientes ambientales, de agua y saneamiento, de manejo de desechos, entre otros. Para el MSPAS es muy útil conocer dichas situaciones, pues, aunque no tiene injerencia en todo, puede ayudar a la comunidad a vincularse con la municipalidad o con los entes responsables de ofrecer soluciones a dichas problemáticas.

En esta metodología de trabajo los protagonistas son los miembros de la comunidad, pues la oferta de servicios y los planes de mejora parten de las necesidades que la comunidad manifiesta, desde sus vivencias y sus motivaciones culturales.

 

“…Esa armonía que se logra es lo que da el éxito para alcanzar una calidad en la salud…Porque ya no es algo solo pensado desde nuestro punto de vista como Ministerio, sino que es algo consensuado…” (CG).

 

Dentro de esta metodología de planificación e implementación de los servicios de salud, el MSPAS ha empezado a representar un papel más cercano a las comunidades: funge como moderador del diálogo para llegar a consensos, promotor y facilitador de información sobre salud para las familias y líderes comunitarios y, por supuesto, se ocupa de los roles esperados; lo curativo y la rehabilitación.

Con la aplicación de la metodología se ha conseguido que más madres se acerquen a los puestos y centros de salud para llevar un adecuado control en la ventana de los 1000 días.  Lo cual es un importante logro, pues con ello se garantiza una atención calificada en los cuidados prenatales de la madre; el acceso a un parto seguro; un efectivo seguimiento durante la lactancia, primera alimentación y cuidados preventivos de salud para el bebé, hasta los dos años.

Carlos afirma que para él y su equipo fue de mucho aprendizaje y apoyo la coordinación con Save the Children, pues con el acompañamiento y capacitaciones los ayudaron a desarrollar herramientas de comunicación para establecer un diálogo abierto con las comunidades.  Además, les facilitaron materiales y equipo para poder desarrollar la metodología.

“Ellos (Save the Children) han sido ese apoyo que nosotros necesitamos, por ejemplo, en equipamiento… el apoyo en la planificación con las comunidades, la asistencia técnica” (CG).

Está convencido de que la implementación de la metodología ha dado lugar a que las comunidades se interesen más por los temas relacionados con la salud. Asimismo, el trabajo colectivo ha empoderado a las personas para que den a conocer sus necesidades, de las que ahora tienen más claridad.

“Algo muy particular de este proyecto, MCSP, que en lo particular me gustó y a mi equipo también, es que trabajamos juntos (con Save the Children) … Mensualmente nos reuníamos con el equipo y evaluábamos nuestros planes, los resultados y avances, lo que nos ayudaba a replantearnos otras acciones que podíamos hacer por la comunidad…”(CG).